San Francisco, Córdoba
27 febrero, 2026
Radiocanal

Columna Actividad Física: Sobrepeso y Obesidad

En esta segunda edición de la Columna de Actividad Física, junto al profesor de Ed. Física Lucas Gudiño, conversamos sobre Sobrepeso y Obesidad.
Viernes 27 de febrero 2026 | 09:05 Hs.
El sobrepeso y la obesidad son condiciones caracterizadas por una acumulación anormal o excesiva de grasa corporal que puede resultar perjudicial para la salud. No se trata solo de una cuestión estética, sino de un problema médico complejo en el que intervienen factores genéticos, metabólicos, hormonales, ambientales y conductuales.

¿Qué son?

El sobrepeso implica un aumento del peso corporal por encima de lo considerado saludable para una determinada estatura. La obesidad, en cambio, es un grado más avanzado, en el que el exceso de grasa corporal es mayor y eleva significativamente el riesgo de enfermedades.

Ambas condiciones forman parte de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles y su prevalencia ha aumentado de manera sostenida en las últimas décadas a nivel mundial.

¿Qué consecuencias traen para la salud?

El exceso de grasa corporal puede afectar prácticamente todos los sistemas del organismo. Entre las principales consecuencias se encuentran el mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, dislipidemias (alteraciones del colesterol), hígado graso, problemas osteoarticulares como artrosis y dificultades respiratorias, incluyendo apnea del sueño.

También se asocia con mayor probabilidad de ciertos tipos de cáncer, alteraciones hormonales y problemas en la salud mental, como ansiedad, depresión o baja autoestima, muchas veces vinculados al estigma social.
Es importante remarcar que no todas las personas con sobrepeso presentan complicaciones metabólicas, pero el riesgo aumenta a medida que se incrementa el exceso de grasa, especialmente cuando esta se acumula en la zona abdominal.

¿Qué es el IMC y es confiable?

El Índice de Masa Corporal (IMC) es una herramienta que se utiliza para estimar si una persona tiene un peso adecuado en relación con su estatura. Se calcula dividiendo el peso (en kilos) por la estatura (en metros) al cuadrado.

En adultos, un IMC entre 25 y 29,9 indica sobrepeso, mientras que 30 o más corresponde a obesidad.

Sin embargo, el IMC tiene limitaciones. No distingue entre masa muscular y masa grasa, ni indica cómo está distribuida la grasa en el cuerpo. Por ejemplo, una persona con mucha masa muscular puede tener un IMC elevado sin tener exceso de grasa. Por eso, se complementa con otras mediciones como el perímetro de cintura, el porcentaje de grasa corporal y evaluaciones clínicas más completas.

Es una herramienta útil a nivel poblacional y como primer indicador, pero no debe ser el único criterio diagnóstico.

¿Cómo se trabaja la actividad física en personas con sobrepeso u obesidad?

La actividad física es un pilar fundamental en el abordaje, pero debe adaptarse a cada persona. En general, se recomienda comenzar de manera progresiva, priorizando ejercicios de bajo impacto como caminatas, bicicleta fija, natación o ejercicios en el agua, que reducen la sobrecarga articular.

El trabajo suele combinar actividad aeróbica con ejercicios de fortalecimiento muscular, ya que aumentar la masa muscular mejora el metabolismo y favorece el control del peso a largo plazo. También es clave incorporar actividades que mejoren la movilidad y la flexibilidad.

Lo más importante es que el plan sea individualizado, gradual y sostenible en el tiempo. La meta inicial no siempre es la pérdida de peso rápida, sino mejorar la capacidad funcional, la salud metabólica y la calidad de vida.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?

Sí, existen diferencias biológicas y hormonales. En general, los hombres tienden a acumular grasa en la zona abdominal (grasa visceral), lo que se asocia con mayor riesgo cardiovascular. Las mujeres suelen acumular más grasa en caderas y muslos (grasa subcutánea), aunque esto puede cambiar después de la menopausia.

Además, las hormonas sexuales influyen en la distribución de la grasa, el metabolismo y la respuesta al ejercicio. También hay diferencias en la composición corporal: los hombres suelen tener mayor masa muscular, mientras que las mujeres presentan un porcentaje de grasa corporal naturalmente más alto.

No obstante, más allá de las diferencias biológicas, el impacto en la salud depende de múltiples factores individuales, por lo que el abordaje siempre debe ser personalizado.
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