San Francisco, Córdoba
26 junio, 2026
Radiocanal

Columna de Actividad física: cuándo entrenar ante una lesión o enfermedad y cuándo es mejor hacer una pausa

En una nueva columna de actividad física, el profesor Lucas Gudiño explicó que el reposo absoluto ya no siempre es la mejor opción frente a una lesión y brindó recomendaciones para saber cuándo se puede entrenar y cuándo es necesario detener la actividad.
Viernes 26 de junio 2026 | 09:28 Hs.
En una nueva columna de actividad física, el profesor Lucas Gudiño explicó que el reposo absoluto ya no siempre es la mejor opción frente a una lesión y brindó recomendaciones para saber cuándo se puede entrenar y cuándo es necesario detener la actividad.

En una nueva edición de la columna de actividad física de Radiocanal, el profesor Lucas Gudiño abordó una de las dudas más frecuentes entre quienes realizan ejercicio: qué hacer cuando aparece una lesión o una enfermedad y cómo actuar para evitar complicaciones.

En primer lugar, el especialista se refirió a la conocida frase "No pain, no gain" ("Sin dolor no hay gloria"), un concepto que durante años estuvo asociado al entrenamiento intenso, pero que hoy perdió vigencia. "Ya quedó obsoleto. Hay toda una generación marcada por esta frase, pero hoy sabemos que todo depende del tipo de lesión y del estado en el que se encuentre la persona", explicó.

En ese sentido, Gudiño remarcó que el reposo absoluto dejó de ser la principal recomendación en la mayoría de los casos y fue reemplazado por estrategias que priorizan el movimiento controlado y la recuperación progresiva. "Lo que sí está claro es que, si bien depende del tipo de lesión, el reposo absoluto ya no es la recomendación. Lo que se hace es adaptar el entrenamiento a esa lesión que se pueda llegar a tener", sostuvo.

El profesor explicó que antiguamente se utilizaba el protocolo RICE —reposo, hielo, compresión y elevación— para tratar lesiones como los esguinces. Sin embargo, señaló que desde 2019 comenzó a difundirse un nuevo enfoque respaldado por estudios científicos publicados en la revista British Journal of Sports Medicine. "El protocolo se llama 'Peace and Love' ('Paz y Amor') y me parece excelente. Lo que propone es evitar el reposo prolongado, comenzar con cargas progresivas cuando el dolor lo permita y promover el movimiento para favorecer la recuperación", indicó.

Como ejemplo, comentó el caso de uno de sus alumnos que convive con seis hernias de disco y que, mediante un trabajo específico de fortalecimiento muscular, logró continuar entrenando. "Tiene seis hernias y, sin embargo, trabajamos sentadillas, puente de glúteo y fortalecemos toda la cadena posterior. Bajo este tipo de lesiones hay que fortalecer toda la musculatura que rodea la zona afectada", explicó.

Respecto a si una persona lesionada puede seguir realizando actividad física, Gudiño volvió a insistir en que no existe una respuesta única. "¿Se puede entrenar estando lesionado? La respuesta es depende. Mientras el cuerpo lo permita y el entrenamiento esté adaptado, se puede salir de una lesión entrenando", afirmó.

¿Qué ocurre cuando estamos enfermos?

Otro de los temas abordados fue la práctica de ejercicio cuando estamos enfermos, por ejemplo durante cuadros virales o enfermedades respiratorias, una situación frecuente durante el invierno.

Para ello, el profesor explicó la denominada "regla del cuello", utilizada como referencia para determinar si es conveniente entrenar o no. "Si el síntoma es por encima del cuello, como congestión nasal, estornudos o un poco de moco, se podría entrenar de manera leve, bajando las cargas y la intensidad", señaló.

No obstante, advirtió que cuando los síntomas afectan al resto del cuerpo la recomendación cambia por completo. "Si hay fiebre, dolores musculares, dificultad para respirar o dolor en el pecho, ahí no hay que entrenar", remarcó.

El especialista explicó que durante una enfermedad el organismo ya se encuentra concentrado en combatir el proceso infeccioso, por lo que someterlo además al esfuerzo físico puede retrasar la recuperación. "El cuerpo ya está ocupado luchando contra una enfermedad. Si además rompemos fibras musculares entrenando, tiene que recuperarse de las dos cosas al mismo tiempo", explicó.

Escuchar al cuerpo

Finalmente, Gudiño hizo hincapié en la importancia de reconocer las señales que el organismo envía antes de que aparezca una lesión de mayor gravedad. "El cuerpo, antes de una lesión, da señales. Muchas veces uno siente molestias y sigue entrenando sin prestarles atención. Hay que aprender a escuchar el cuerpo", expresó.

En esa línea, diferenció el dolor muscular habitual posterior al entrenamiento de aquel que puede indicar una lesión. "Una cosa son los dolores musculares después de entrenar y otra distinta es que levantes el brazo y te duela la articulación. Ahí hay que hablar con el profesor y revisar qué está pasando", concluyó.
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