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Historias sobre cuatro ruedas: clásicos y recuerdos se encontraron en una nueva edición de la “Vuelta por la Pampa Gringa”

La tradicional propuesta reunió en San Francisco a decenas de vehículos clásicos y antiguos y a fanáticos provenientes de distintos puntos del país. Entre ellos, participantes que llevan décadas vinculados a la restauración y a los encuentros de autos.
Sociales Sábado, 08 de agosto de 2026
San Francisco volvió a convertirse en punto de encuentro para los amantes de los autos clásicos y antiguos con una nueva edición de la tradicional “Vuelta por la Pampa Gringa”, una propuesta organizada por la Asociación de Automóviles Clásicos de San Francisco que reúne cada año a vehículos de distintas épocas y a coleccionistas provenientes de diferentes lugares del país.

La edición de este año convocó a 60 vehículos, que llegaron a la ciudad para compartir una jornada marcada por la pasión por los fierros, las historias y la camaradería entre quienes mantienen vivo el patrimonio automovilístico.

Entre los participantes estuvo Hugo Camandona, residente en San Francisco, quien llegó con una particular coupé Turismo Carretera de 1948. El vehículo está en sus manos desde 2019 y forma parte de una relación con los autos clásicos que comenzó hace más de tres décadas.

Hugo contó que a lo largo de los años restauró distintos vehículos, lo cual tiene una parte especialmente atractiva: desarmar completamente los vehículos y luego volver a armarlos. “A mí me gusta desarmar y volver a armar”, explicó al recordar una pasión que nació también como una manera de mantenerse activo luego de un accidente laboral que le impidió continuar con su trabajo.

Su vínculo con los autos también está atravesado por los viajes. Con vehículos anteriores recorrió distintos puntos del país y participó de encuentros internacionales, acumulando anécdotas y amistades en el camino. Incluso recordó viajes por la Patagonia y experiencias en las que los vehículos y sus accesorios terminaban convirtiéndose en protagonistas inesperados de las fotografías de los turistas.

Actualmente continúa participando de encuentros y reuniones vinculadas al mundo de los clásicos. “A mí me gustan todos”, resumió al ser consultado por algún vehículo que lo haya sorprendido especialmente, dejando en claro que, más allá de las características particulares de cada modelo, lo importante para él es compartir la pasión.

Por otro lado, la historia de Graciela y Juan Carlos, llegados desde Ramos Mejía, en el partido bonaerense de La Matanza, demuestra que esta pasión también puede convertirse en una tradición familiar y de pareja.

Ambos viajaron hasta San Francisco para participar del encuentro y contaron que lo hacen todos los años, siempre que las circunstancias se los permitan. Su compañero de ruta es un Ford Escort XR3 convertible de 1992, una coupé cuyo techo puede replegarse y que Juan Carlos adquirió hace casi una década.
Desde entonces, el auto se convirtió en un verdadero compañero de aventuras. Participaron en distintos rallies y encuentros, entre ellos uno realizado en La Pampa y otro en Rafaela. También tienen previsto viajar próximamente a Pergamino.

Pero la relación de la pareja con los autos antiguos viene de mucho antes. Juan Carlos contó que lleva más de 30 años vinculado a los clásicos y que tuvo vehículos de distintas marcas y épocas, incluso modelos de 1929. La pasión, además, nació prácticamente junto a su relación con Graciela: recordó que la conoció a fines de la década del 60, cuando ya estaba vinculada a los autos antiguos. Después de 54 años de matrimonio, ambos continúan compartiendo esta afición.

Así, detrás de cada vehículo exhibido en la “Vuelta por la Pampa Gringa” aparece una historia diferente: años de restauración, viajes, recuerdos familiares, amistades y, en muchos casos, una pasión que comenzó hace décadas y continúa pasando de generación en generación.
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