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Sala Lucero abrió un espacio para acompañar a las familias ante la muerte perinatal

Di Monte inauguró en San Francisco la primera sala velatoria del país pensada específicamente para despedir a bebés fallecidos antes, durante o poco después del nacimiento. El proyecto fue desarrollado junto con la Fundación Hola y Adiós.
Sociales Jueves, 01 de octubre de 2026

San Francisco cuenta con un nuevo espacio destinado a acompañar una de las experiencias más dolorosas que puede atravesar una familia. Di Monte inauguró Sala Lucero, una sala velatoria concebida especialmente para que madres, padres, hermanos y abuelos puedan conocer, despedir y honrar a bebés fallecidos antes, durante o después del nacimiento.

La propuesta surgió del trabajo conjunto con la Fundación Hola y Adiós. Durante una entrevista realizada en la propia sala, César Gabrieloni, CEO de Di Monte, explicó que el objetivo es ofrecer un ambiente íntimo y cuidado para una despedida distinta de las que habitualmente se realizan en una empresa funeraria.

“Cuando uno viene a Di Monte viene a despedir una vida que ya fue vivida. En este caso, esos padres, abuelos y hermanitos vienen a conocer a esa personita que no llegó a su casa ni a aquello que la familia había preparado”, señaló. Para Gabrieloni, el espacio constituye un aporte concreto para que ese momento pueda transitarse con mayor contención.

La posibilidad de elegir cómo despedirse

Laura Botta, referente de la Fundación Hola y Adiós, destacó que la sala reconoce tanto la existencia del bebé como el vínculo que permanece después de su muerte. “La muerte se lleva el cuerpo físico, pero no se lleva el amor ni el vínculo”, expresó.

Botta remarcó que la decisión de utilizar o no el espacio siempre corresponde a cada familia. Lo fundamental, sostuvo, es que exista una opción y que el sistema pueda ofrecerla sin improvisaciones en un momento de conmoción. La sala también permite conservar fotografías y otros recuerdos que pueden adquirir un valor especial con el paso del tiempo.

El lugar fue ambientado de manera cálida e incorpora elementos preparados para bebés de muy bajo peso. La fundación también trabajó en pequeños nidos que permiten brindarles una presentación y una despedida dignas.

Un cambio en la manera de abordar el duelo

La iniciativa se inscribe en un proceso más amplio de reconocimiento de la muerte gestacional y perinatal. La Ley provincial 11.008 regula la atención integral ante la defunción fetal y busca garantizar información, acompañamiento y un trato respetuoso para la persona gestante y su familia. A nivel nacional, la Ley 27.733 establece procedimientos médico-asistenciales frente a la muerte perinatal.

Para Botta, la inauguración de Sala Lucero representa un antecedente que debería replicarse en otras ciudades. Agradeció la disposición de Di Monte para desarrollar el proyecto y sostuvo que las empresas funerarias pueden cumplir un papel central al ofrecer espacios preparados, empáticos y respetuosos.

Gabrieloni señaló que la apertura forma parte de la búsqueda de mejores servicios para la comunidad. Desde ambas instituciones coincidieron en que el objetivo no es imponer una forma de duelo, sino garantizar que cada familia pueda decidir cómo atravesar la despedida.

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