Nacionales | Sociales 13/06/2019  19:59 hs.

Una sonrisa para San Miguel del Monte tras el horror: volvió Rocío, la "guerrera"

 

Recibió el alta médica y ya está en su casa. Estuvo 25 días internada. Le espera una larga recuperación.


Después de tantos días de lágrimas y bronca, San Miguel del Monte tuvo por estas horas un motivo para sonreír: Rocío Quagliarello, de 13 años, la única sobreviviente de la persecución policial que dejó cuatro jóvenes muertos, recibió el alta médica y volvió a su casa.

La chica, que permaneció 25 días internada en el Hospital El Cruce, de Florencio Varela, fue recibida con alegría por los vecinos, que hasta pusieron pasacalles para darle la bienvenida.

El martes ya se había conocido una noticia alentadora: la chica de 13 años había empezado a comer por sus propios medios. Además, le habían sacado el respirador después de tres operaciones a raíz de sus múltiples fracturas.

"Rocío, mi guerrera". Con esa inscripción en su remera, su mamá, Loana Sanguinetti (33), regresó con su hija. "No se acuerda nada de lo que pasó, pero nadie la va a apurar en nada. De lo único que tenemos que ocuparnos es de darle amor", dijo la mujer.

A la chica tuvieron que operarla de una herida en el hígado apenas llegó de urgencia al hospital aquel lunes 20 de mayo. La semana pasada volvieron a intervenirla quirúrgicamente por su fractura en el maxilar. Por eso tiene la mandíbula inmovilizada y no podrá hablar, al menos, por cuatro semanas. Y el viernes pasado volvió al quirófano para que los médicos repararan sus quebraduras en un brazo, una pierna y un tobillo.

El martes ya se había conocido una noticia alentadora: la chica de 13 años había empezado a comer por sus propios medios. Además, le habían sacado el respirador después de tres operaciones a raíz de sus múltiples fracturas.

"Rocío, mi guerrera". Con esa inscripción en su remera, su mamá, Loana Sanguinetti (33), regresó con su hija. "No se acuerda nada de lo que pasó, pero nadie la va a apurar en nada. De lo único que tenemos que ocuparnos es de darle amor", dijo la mujer.

A la chica tuvieron que operarla de una herida en el hígado apenas llegó de urgencia al hospital aquel lunes 20 de mayo. La semana pasada volvieron a intervenirla quirúrgicamente por su fractura en el maxilar. Por eso tiene la mandíbula inmovilizada y no podrá hablar, al menos, por cuatro semanas. Y el viernes pasado volvió al quirófano para que los médicos repararan sus quebraduras en un brazo, una pierna y un tobillo.

Cuatro de los agentes detenidos están imputados del homicidio de las víctimas y del intento de homicidio de Rocío. Al resto, lo acusan de intentar encubrir la persecución para simular un accidente de tránsito. También de fraguar actas y cambiar declaraciones.

Esa noche, los cinco jóvenes salieron a dar una vuelta en el auto y una patrulla de la Bonaerense comenzó a seguirlos, aún no está claro por qué. Pero sí que se sumaron otros dos móviles y que empezaron a dispararles.

El Fiat 147 Spazio perdió el control y chocó contra un camión estacionado. Aníbal, Danilo, Gonzalo (tenía un disparo en el glúteo) y Camila murieron en el acto. Rocío se recupera y todos esperan el momento en que la nena pueda contar qué pasó.

Rocío sabe lo que ocurrió con sus amigos

Gabriel González Villa Monte, director ejecutivo del Hospital El Cruce, dio detalles del estado de salud de la joven y confirmó que, antes de darle el alta, le contaron lo que había ocurrido con sus amigos.

“Con los recaudos del caso que uno tiene en consideración, antes del alta le hemos informado lo que ocurrió y lo que había pasado con sus amigos”, afirmó.

El médico explicó que Rocío, a pesar de las múltiples cirugías por las que atravesó, “se va muy bien, en adecuadas condiciones, aunque no puede caminar por las múltiples cirugías por fracturas a las que fue sometida”.

Además, advirtió que ahora comienza “un proceso largo y complejo de rehabilitación” que realizará con médicos de su ciudad, y que también será “difícil porque implica la reinserción en su vida diaria”.

Entre otras cosas, Villa Monte resaltó la labor de los médicos y del equipo profesional de salud del hospital que lograron la recuperación de la joven, más allá de que en casos como el de Rocío, “siempre una cuota de milagro y de suerte hay”.

La recuperación, en casa

La recuperación de Rocío seguirá en San Miguel del Monte. La única sobreviviente de la persecución fatal fue dada de alta este jueves bien temprano después que los médicos la autorizaran a continuar la recuperación en su casa.

"El alta dependía del cirujano maxilofacial que la vio ayer (miércoles) y, como se estaba recuperando tan bien, la dejó ir a su casa. Va a continuar con alimentación por sonda porque no puede abrir la boca pero ya le indicaron a su mamá cómo ayudarla y viajará al hospital a controlarse, para las curaciones y más adelante para su rehabilitación motriz", contaron familiares de Rocío a Clarín.

A la nena la operaron por una fractura y en la clavícula y el brazo, también de la pierna derecha y en el tobillo. Además de la cirugía en el hígado que fue la primera que hicieron para salvar su vida la madrugada fatal del lunes 20 de mayo.

"Ella mueve el lado izquierdo lo más bien, el que tiene comprometido es el derecho. Puede hablar un poco aunque sin abrir la boca. Día a día te sorprende. Es increíble pasar de un estado al otro: pensábamos que se nos iba y a los 10 días su recuperación fue impresionante. Ya empezó a comer yogur, licuados, jugos, papillas, todo líquido. Hablamos un poco por teléfono, nos emocionamos. Son muchos sentimientos que se cruzan. Estamos muy agradecidos por todo", dijo Lucas, el tío de Rocío.

A fines de junio, la familia consultará a los especialistas para resolver los pasos de su rehabilitación y kinesiología, que en principio se realizará en San Miguel del Monte.

Rocío ingresó a El Cruce con tres lesiones graves que pusieron en riesgo su vida: el traumatismo cráneo encefálico, la lesión en el hígado y un distrés respiratorio por el traumatismo en el tórax, por lo que tuvo que estar con asistencia mecánica para mantener el oxígeno en sangre.

Fuente: Clarín