Inesperado: la carne de burro a $7.500 gana terreno y marca un giro
Un productor tuvo la iniciativa como respuesta a las limitaciones productivas de la región y al retroceso de la actividad ovina. La experiencia piloto mostró una rápida aceptación local y abre el debate sobre nuevas opciones dentro del consumo de proteínas.
Viernes 17 de abril 2026 | 14:30 Hs.
En medio de la constante reinvención del mercado alimenticio argentino, un producto inesperado comenzó a ganar protagonismo en carnicerías y restaurantes: la carne de burro.
Lo que empezó como una propuesta alternativa en algunas provincias del norte y del interior, rápidamente se expandió a distintos puntos del país, generando curiosidad, debate y una creciente demanda.
Comerciantes del rubro aseguran que el interés de los consumidores creció en las últimas semanas, impulsado tanto por el factor novedad como por su precio competitivo frente a cortes tradicionales de carne vacuna. “La gente se anima a probar algo distinto, y muchos vuelven porque les gusta el sabor”, explicó el dueño de una carnicería en Córdoba que ya incorporó el producto a su oferta habitual.
Desde el sector gastronómico, algunos chefs comenzaron a incluir la carne de burro en platos gourmet, destacando su textura magra y su versatilidad en preparaciones como guisos, estofados y hamburguesas. Sin embargo, no todo es aceptación: organizaciones proteccionistas manifestaron su preocupación por el posible aumento en la faena de estos animales y pidieron mayores controles y regulaciones.
Por su parte, especialistas en nutrición señalan que se trata de una carne con bajo contenido graso y alto valor proteico, aunque recomiendan informarse sobre su procedencia y condiciones sanitarias antes de consumirla.
Mientras crece la polémica, lo cierto es que la carne de burro ya se instaló en el mercado argentino y, según comerciantes, todo indica que no será una moda pasajera.
Lo que empezó como una propuesta alternativa en algunas provincias del norte y del interior, rápidamente se expandió a distintos puntos del país, generando curiosidad, debate y una creciente demanda.
Comerciantes del rubro aseguran que el interés de los consumidores creció en las últimas semanas, impulsado tanto por el factor novedad como por su precio competitivo frente a cortes tradicionales de carne vacuna. “La gente se anima a probar algo distinto, y muchos vuelven porque les gusta el sabor”, explicó el dueño de una carnicería en Córdoba que ya incorporó el producto a su oferta habitual.
Desde el sector gastronómico, algunos chefs comenzaron a incluir la carne de burro en platos gourmet, destacando su textura magra y su versatilidad en preparaciones como guisos, estofados y hamburguesas. Sin embargo, no todo es aceptación: organizaciones proteccionistas manifestaron su preocupación por el posible aumento en la faena de estos animales y pidieron mayores controles y regulaciones.
Por su parte, especialistas en nutrición señalan que se trata de una carne con bajo contenido graso y alto valor proteico, aunque recomiendan informarse sobre su procedencia y condiciones sanitarias antes de consumirla.
Mientras crece la polémica, lo cierto es que la carne de burro ya se instaló en el mercado argentino y, según comerciantes, todo indica que no será una moda pasajera.
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