San Francisco, Córdoba
1 abril, 2026
Radiocanal

Columna de Nutrición: Tradición, cultura y salud: cómo equilibrar la alimentación en Pascuas

En una nueva columna de nutrición médica, Luisina Abrate (MP 44460/8), egresada de la UNC y formada en nutrición médica, abordó el concepto de la alimentación en Pascuas como un reflejo de la tradición, la cultura y el encuentro social.
Miércoles 01 de abril 2026 | 14:37 Hs.
La llegada de la Semana Santa no solo convoca a la reflexión religiosa, sino también a una fuerte tradición gastronómica que reúne historia, identidad y costumbres familiares. Desde la clásica bagna cauda del Viernes Santo hasta los dulces típicos de Pascua, la alimentación en estas fechas refleja el valor cultural de compartir la mesa.

Uno de los platos más representativos es la bagna cauda, una preparación originaria del norte de Italia, en la región del Piamonte. Su nombre significa “salsa caliente” y, en sus comienzos, era una comida campesina vinculada al final de la cosecha. Elaborada con ingredientes simples como anchoas, ajo y aceite de oliva, se pensaba como un plato energético, accesible y, sobre todo, comunitario.

Con la llegada de inmigrantes italianos a la región, especialmente en zonas como San Francisco, esta tradición se arraigó profundamente. Con el tiempo, la receta original fue adaptándose, incorporando crema para suavizar su sabor, aunque su esencia sigue siendo la misma: una comida pensada para compartir.

Desde el punto de vista nutricional, la bagna cauda presenta beneficios y cuidados a tener en cuenta. El ajo, por ejemplo, contiene alicina, un compuesto con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y vasodilatadoras, aunque puede resultar irritante en personas con sensibilidad gástrica. Las anchoas aportan ácidos grasos omega 3, beneficiosos para la salud cardiovascular, además de vitaminas como la D y B12, pero su alto contenido en sodio obliga a moderar su consumo, especialmente en personas con hipertensión. Por su parte, el aceite de oliva suma grasas saludables, aunque el alto contenido graso del plato puede generar digestiones más lentas o pesadez.

En contraste, el pescado aparece como otra opción típica del Viernes Santo, destacándose por ser una proteína de alto valor biológico, más magra y de fácil digestión. Además, aporta nutrientes esenciales como omega 3, vitamina D, yodo, fósforo y selenio.

Ya en Pascuas, las mesas se llenan de alimentos simbólicos como la rosca y los huevos. La rosca de Pascua tiene raíces europeas, vinculadas a panes dulces festivos de la Edad Media, asociados al fin de la Cuaresma. Su forma circular representa la eternidad y el ciclo de la vida. En tanto, el huevo de Pascua tiene un origen aún más antiguo, ligado a tradiciones paganas donde simbolizaba la fertilidad y el renacimiento, luego resignificado por el cristianismo como símbolo de la resurrección. La versión de chocolate, hoy tan popular, surge recién en el siglo XIX con el desarrollo de la industria chocolatera.

Frente a estos consumos típicos, los especialistas recomiendan mantener ciertos hábitos para evitar malestares digestivos. Moderar las porciones, comer despacio, evitar llegar con hambre excesiva a las comidas principales y reducir el consumo de alcohol y bebidas gaseosas son algunas de las claves. También se sugiere incorporar infusiones digestivas como manzanilla, menta o jengibre, y aumentar la presencia de vegetales en las comidas.

Lejos de prohibiciones estrictas, el enfoque apunta al equilibrio: disfrutar sin culpa, entendiendo que se trata de celebraciones ocasionales donde el valor principal sigue siendo el encuentro y la tradición compartida.
© 2026 Radiocanal - Todos los derechos reservados