Compromiso y vocación detrás de cada emergencia
San Francisco siempre se caracterizó por ser una ciudad colaborativa y solidaria, más aún frente a momentos de adversidad, donde sanfracisqueños profesionalizan ese compromiso a través de formación en emergentología.
Domingo 19 de abril 2026 | 12:07 Hs.
Días atrás, gracias a un trabajo coordinado y preciso entre el 911, la Policía, los servicios de salud y la Guardia Local, lograron salvar la vida de un bebé de un mes de vida, articulación resultó clave para reducir los tiempos de intervención y garantizar una asistencia eficaz, en donde el rol de cada agente fue fundamental, una tarea silenciosa al servicio de la comunidad, que día a día brinda respuesta en los momentos más críticos, con compromiso, vocación y preparación.
Todo comenzó cuando, el pasado lunes 13 de abril por la tarde, cerca de las 17:30 horas, ingresó un llamado a la línea de emergencias 911, donde una mujer alertaba que su hijo se estaba ahogando. Quien atendió la comunicación fue el cabo técnico Matías Cravero, de 24 años, con cinco años de servicio en la fuerza, actualmente desempeñándose en el área operativa de Atención Ciudadana.
En relación al operativo de rescate, Cravero comentó que al recibir el llamado, “lo primero fue obtener la dirección y, en simultáneo, despachar el móvil policial y dar aviso al servicio de emergencias. Mientras tanto, mantuvimos la comunicación para recabar información y brindar asistencia telefónica, tratando también de calmar a la madre en un momento de mucha desesperación”.
Mientras se coordinaba el envío de los recursos, el agente sostuvo que durante cada llamado de emergencia, mientras se intenta obtener información clave sobre la situación, “tratamos de tranquilizar a la persona, de hacerle saber que estamos para ayudar. Es fundamental mantener la calma para poder actuar con rapidez y eficacia”, señaló.
Cravero aclaró además que, en este hecho puntual, la madre del menor es enfermera, por lo que ya había realizado maniobras iniciales, lo que permitió enfocar la asistencia en la pronta llegada de los equipos al lugar.
Atención ciudadana, un trabajo en equipo para garantizar atención inmediata
Respecto a cómo funciona el servicio de atención ciudadana, Cravero explicó que existe un trabajo coordinado en la unidad, el cual se desarrolla de manera simultánea, mientras el operador recaba datos, estos son visualizados por sus superiores, quienes coordinan el despliegue de móviles policiales, ambulancias y otros actores necesarios, lo que permitió que en cuestión de minutos, en este caso, personal policial, Guardia Local y una unidad de Cruz Verde hayan arribado al domicilio ubicado en López y Planes al 2200.
Para Cravero, este tipo de situaciones refleja la importancia de la capacitación constante y del trabajo en equipo. Con experiencia previa en el Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) y como bombero voluntario desde hace casi 14 años, el joven agente remarca la necesidad de transmitir tranquilidad a quienes llaman en situaciones críticas.
“La gente tiene que saber que estamos preparados, que no duden en comunicarse con el 911, y que estamos para ayudarlos, ya que estamos muy bien capacitados y recibimos entrenamiento constante para actuar en este tipo de emergencias. Más allá del impacto que pueden generar los casos, nuestro trabajo es mantener la calma, sostener la comunicación y transmitir tranquilidad a la persona del otro lado de la línea. La capacitación nos permite justamente eso: ordenar la situación, dar indicaciones claras y hacer sentir a quien llama que estamos para ayudar y que su decisión de comunicarse al 911 fue la correcta”.
Asimismo, hizo hincapié en la importancia del uso responsable de las líneas de emergencia, advirtiendo sobre las consecuencias de las llamadas indebidas, especialmente por parte de menores. “Cada llamada es importante. Puede haber una vida en riesgo del otro lado, por eso es importante no realizar esas llamadas de broma que ocupan la línea y movilizan recursos”, concluyó.
Todo comenzó cuando, el pasado lunes 13 de abril por la tarde, cerca de las 17:30 horas, ingresó un llamado a la línea de emergencias 911, donde una mujer alertaba que su hijo se estaba ahogando. Quien atendió la comunicación fue el cabo técnico Matías Cravero, de 24 años, con cinco años de servicio en la fuerza, actualmente desempeñándose en el área operativa de Atención Ciudadana.
En relación al operativo de rescate, Cravero comentó que al recibir el llamado, “lo primero fue obtener la dirección y, en simultáneo, despachar el móvil policial y dar aviso al servicio de emergencias. Mientras tanto, mantuvimos la comunicación para recabar información y brindar asistencia telefónica, tratando también de calmar a la madre en un momento de mucha desesperación”.
Mientras se coordinaba el envío de los recursos, el agente sostuvo que durante cada llamado de emergencia, mientras se intenta obtener información clave sobre la situación, “tratamos de tranquilizar a la persona, de hacerle saber que estamos para ayudar. Es fundamental mantener la calma para poder actuar con rapidez y eficacia”, señaló.
Cravero aclaró además que, en este hecho puntual, la madre del menor es enfermera, por lo que ya había realizado maniobras iniciales, lo que permitió enfocar la asistencia en la pronta llegada de los equipos al lugar.
Atención ciudadana, un trabajo en equipo para garantizar atención inmediata
Respecto a cómo funciona el servicio de atención ciudadana, Cravero explicó que existe un trabajo coordinado en la unidad, el cual se desarrolla de manera simultánea, mientras el operador recaba datos, estos son visualizados por sus superiores, quienes coordinan el despliegue de móviles policiales, ambulancias y otros actores necesarios, lo que permitió que en cuestión de minutos, en este caso, personal policial, Guardia Local y una unidad de Cruz Verde hayan arribado al domicilio ubicado en López y Planes al 2200.
Para Cravero, este tipo de situaciones refleja la importancia de la capacitación constante y del trabajo en equipo. Con experiencia previa en el Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) y como bombero voluntario desde hace casi 14 años, el joven agente remarca la necesidad de transmitir tranquilidad a quienes llaman en situaciones críticas.
“La gente tiene que saber que estamos preparados, que no duden en comunicarse con el 911, y que estamos para ayudarlos, ya que estamos muy bien capacitados y recibimos entrenamiento constante para actuar en este tipo de emergencias. Más allá del impacto que pueden generar los casos, nuestro trabajo es mantener la calma, sostener la comunicación y transmitir tranquilidad a la persona del otro lado de la línea. La capacitación nos permite justamente eso: ordenar la situación, dar indicaciones claras y hacer sentir a quien llama que estamos para ayudar y que su decisión de comunicarse al 911 fue la correcta”.
Asimismo, hizo hincapié en la importancia del uso responsable de las líneas de emergencia, advirtiendo sobre las consecuencias de las llamadas indebidas, especialmente por parte de menores. “Cada llamada es importante. Puede haber una vida en riesgo del otro lado, por eso es importante no realizar esas llamadas de broma que ocupan la línea y movilizan recursos”, concluyó.
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