Columna de Economía: movimiento mundialista
En una nueva edición de la columna de economía, junto al asesor financiero Matías Gordo, abordamos un tema muy actual: el impacto económico del mundial.
Jueves 18 de junio 2026 | 14:03 Hs.
La Copa del Mundo 2026 no solo representa el evento deportivo más importante del planeta, sino también una oportunidad económica sin precedentes para los tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Con 48 selecciones participantes por primera vez en la historia y una cifra récord de partidos, el torneo promete movilizar miles de millones de dólares en inversiones, turismo y consumo.
La organización conjunta del certamen implica una importante inyección de recursos en infraestructura, transporte, hotelería, gastronomía y servicios. Las ciudades sede vienen realizando obras de modernización en aeropuertos, rutas, sistemas de movilidad urbana y espacios públicos con el objetivo de recibir a millones de visitantes de todo el mundo.
Según estimaciones de organismos económicos y consultoras internacionales, el Mundial podría generar un impacto superior a los 40.000 millones de dólares entre los tres países, considerando el gasto turístico, la creación de empleo temporal y permanente, además de las inversiones vinculadas al evento.
Turismo: uno de los grandes beneficiados
El sector turístico aparece como uno de los principales motores económicos del Mundial. Hoteles, restaurantes, agencias de viaje, comercios y servicios relacionados esperan una demanda histórica durante las semanas de competencia.
Se estima que millones de aficionados viajarán entre las distintas sedes para seguir a sus selecciones, generando una ocupación hotelera récord y un fuerte movimiento comercial en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Dallas, Miami, Toronto, Vancouver, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Además del gasto directo durante el torneo, los especialistas destacan el efecto promocional que deja una Copa del Mundo. Las ciudades anfitrionas suelen experimentar un incremento del turismo internacional durante varios años después del evento gracias a la visibilidad global obtenida.
Inversiones y generación de empleo
La preparación para el Mundial también impulsa miles de puestos de trabajo en sectores vinculados a la construcción, logística, transporte, seguridad, tecnología y organización de eventos.
En Estados Unidos, donde se disputará la mayor cantidad de encuentros, las inversiones se concentran principalmente en mejoras tecnológicas y operativas de los estadios ya existentes. En cambio, México y Canadá han destinado recursos importantes para adecuar infraestructura urbana y servicios relacionados con el turismo.
Los analistas coinciden en que buena parte de estas inversiones continuarán generando beneficios una vez finalizado el torneo, especialmente en materia de conectividad y desarrollo urbano.
Un escaparate global para Norteamérica
Más allá de las cifras inmediatas, el Mundial representa una oportunidad estratégica para fortalecer la imagen internacional de los tres países. La transmisión de los partidos llegará a miles de millones de espectadores en todo el planeta, convirtiendo a las ciudades sede en una vidriera global para atraer futuras inversiones, eventos internacionales y visitantes.
La edición 2026 será además la más grande de la historia, con 104 partidos y una expansión significativa del calendario de competencia, lo que amplifica aún más el movimiento económico asociado al certamen.
Un negocio que trasciende al fútbol
Aunque el balón es el protagonista dentro de la cancha, fuera de ella el Mundial funciona como una verdadera plataforma económica. Desde pequeños comercios hasta grandes cadenas hoteleras, pasando por empresas de transporte, gastronomía y entretenimiento, una enorme cantidad de sectores se preparan para aprovechar el impulso que genera el evento deportivo más visto del mundo.
La organización conjunta del certamen implica una importante inyección de recursos en infraestructura, transporte, hotelería, gastronomía y servicios. Las ciudades sede vienen realizando obras de modernización en aeropuertos, rutas, sistemas de movilidad urbana y espacios públicos con el objetivo de recibir a millones de visitantes de todo el mundo.
Según estimaciones de organismos económicos y consultoras internacionales, el Mundial podría generar un impacto superior a los 40.000 millones de dólares entre los tres países, considerando el gasto turístico, la creación de empleo temporal y permanente, además de las inversiones vinculadas al evento.
Turismo: uno de los grandes beneficiados
El sector turístico aparece como uno de los principales motores económicos del Mundial. Hoteles, restaurantes, agencias de viaje, comercios y servicios relacionados esperan una demanda histórica durante las semanas de competencia.
Se estima que millones de aficionados viajarán entre las distintas sedes para seguir a sus selecciones, generando una ocupación hotelera récord y un fuerte movimiento comercial en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Dallas, Miami, Toronto, Vancouver, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Además del gasto directo durante el torneo, los especialistas destacan el efecto promocional que deja una Copa del Mundo. Las ciudades anfitrionas suelen experimentar un incremento del turismo internacional durante varios años después del evento gracias a la visibilidad global obtenida.
Inversiones y generación de empleo
La preparación para el Mundial también impulsa miles de puestos de trabajo en sectores vinculados a la construcción, logística, transporte, seguridad, tecnología y organización de eventos.
En Estados Unidos, donde se disputará la mayor cantidad de encuentros, las inversiones se concentran principalmente en mejoras tecnológicas y operativas de los estadios ya existentes. En cambio, México y Canadá han destinado recursos importantes para adecuar infraestructura urbana y servicios relacionados con el turismo.
Los analistas coinciden en que buena parte de estas inversiones continuarán generando beneficios una vez finalizado el torneo, especialmente en materia de conectividad y desarrollo urbano.
Un escaparate global para Norteamérica
Más allá de las cifras inmediatas, el Mundial representa una oportunidad estratégica para fortalecer la imagen internacional de los tres países. La transmisión de los partidos llegará a miles de millones de espectadores en todo el planeta, convirtiendo a las ciudades sede en una vidriera global para atraer futuras inversiones, eventos internacionales y visitantes.
La edición 2026 será además la más grande de la historia, con 104 partidos y una expansión significativa del calendario de competencia, lo que amplifica aún más el movimiento económico asociado al certamen.
Un negocio que trasciende al fútbol
Aunque el balón es el protagonista dentro de la cancha, fuera de ella el Mundial funciona como una verdadera plataforma económica. Desde pequeños comercios hasta grandes cadenas hoteleras, pasando por empresas de transporte, gastronomía y entretenimiento, una enorme cantidad de sectores se preparan para aprovechar el impulso que genera el evento deportivo más visto del mundo.
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