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La OTAN advirtió que responderá militarmente ante cualquier ataque ruso contra sus países miembros

El comandante supremo aliado en Europa, Alexus Grynkewich, aseguró que la organización está preparada para defender su territorio ante una eventual agresión. Aunque descartó que una guerra sea inevitable, alertó sobre las amenazas de sabotaje, los ataques con drones y las tensiones de seguridad en Europa.
Políticas Lunes, 12 de octubre de 2026

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) reafirmó su disposición a responder militarmente ante cualquier ataque contra uno de sus países miembros, en medio de las crecientes preocupaciones europeas por las actividades encubiertas atribuidas a Rusia y la posibilidad de una escalada del conflicto.

El comandante supremo aliado en Europa, el general estadounidense Alexus Grynkewich, sostuvo durante una intervención en el Foro de Seguridad de Varsovia que la alianza se encuentra preparada para actuar de manera coordinada frente a una eventual agresión.

El jefe militar aseguró que la OTAN está lista para combatir de inmediato si resulta atacada, aunque aclaró que una guerra con Rusia no es inminente ni inevitable.

En ese sentido, defendió la preparación militar y el mantenimiento de canales de comunicación como herramientas fundamentales para prevenir enfrentamientos y evitar errores de interpretación entre las partes.

Cómo respondería la OTAN ante una ofensiva rusa

Durante su exposición, Grynkewich presentó lo que denominó la “Teoría de la Victoria” de la OTAN, una estrategia que contempla la utilización conjunta de fuerzas terrestres, navales y aéreas, además de sistemas tecnológicos de detección y defensa.

El objetivo, explicó, sería impedir que una fuerza atacante ocupe territorio de un país aliado y, en caso de que lograra avanzar, evitar que pueda mantener el control de esa zona. “Bloquearemos el ataque inicial. Si el ataque persiste, lo debilitaremos e impediremos cualquier avance enemigo”, afirmó el general.

También señaló que, si fuera necesario, las fuerzas aliadas actuarían contra las unidades atacantes y los sistemas militares utilizados para respaldar y coordinar una ofensiva.

La estrategia contempla el empleo de sensores, sistemas autónomos y operaciones militares coordinadas para detectar amenazas y responder ante posibles incursiones.

Sin embargo, Grynkewich recordó que cualquier decisión sobre el despliegue de tropas corresponde a las autoridades políticas de los países aliados.

Crece la preocupación por presuntos sabotajes en Europa

Las declaraciones se producen en un contexto de preocupación por distintos episodios de sabotaje y actividades encubiertas que gobiernos occidentales atribuyen a Rusia.

Entre los casos mencionados se encuentran un incendio en una empresa de defensa de Estonia, presuntos planes de ataques contra instalaciones vinculadas con drones en el Reino Unido y una operación denunciada por Alemania contra una aeronave ucraniana en el aeropuerto de Leipzig.

Según un relevamiento de The Associated Press, las autoridades occidentales han atribuido a Rusia al menos 211 incidentes desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania.

Estas denuncias forman parte de las evaluaciones de seguridad de los países europeos, aunque la responsabilidad rusa y las circunstancias de cada episodio deben distinguirse según las pruebas disponibles y el estado de las investigaciones.

Por su parte, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, advirtió sobre la posibilidad de que Moscú intensifique acciones contra países que respaldan militarmente a Ucrania.

El mandatario planteó que determinadas operaciones podrían presentarse como incidentes accidentales para generar dudas sobre la respuesta conjunta de los miembros de la OTAN.

Los drones, uno de los principales desafíos de seguridad

Otro de los aspectos que preocupa a los países aliados es la capacidad de detectar e interceptar aeronaves no tripuladas.

Durante los últimos meses se registraron incidentes con drones en países de la OTAN próximos a Rusia, Ucrania y Bielorrusia, lo que motivó el refuerzo de los mecanismos de vigilancia aérea.

En Lituania, por ejemplo, un ingreso de un dron en el espacio aéreo llevó a las autoridades a emitir instrucciones preventivas para residentes de Vilna.

El portavoz de la OTAN, coronel Martin O'Donnell, explicó que los países miembros están ampliando el despliegue de sensores terrestres y otras tecnologías destinadas a detectar y neutralizar estas amenazas.

La alianza también trabaja en una red que permitirá conectar los sistemas de detección con los medios de respuesta, aunque su implementación todavía se encuentra en desarrollo.

¿Existe riesgo de una guerra entre Rusia y la OTAN?

El servicio de inteligencia de defensa de Dinamarca evaluó que existe un riesgo bajo, aunque creciente, de que Rusia intente una operación militar limitada contra uno o varios países de la OTAN que comparten fronteras con territorio ruso.

No obstante, tanto ese organismo como representantes de la alianza señalaron que la continuidad de la guerra en Ucrania limita actualmente la capacidad militar rusa para emprender una ofensiva abierta contra los países aliados.

Grynkewich también sostuvo que la OTAN no busca iniciar un conflicto armado y que su prioridad es mantener una capacidad defensiva suficiente para desalentar cualquier agresión.

De esta manera, la alianza busca reforzar su estrategia de disuasión militar, mientras los gobiernos europeos continúan evaluando las amenazas y las medidas necesarias para proteger su territorio.

Las declaraciones del comandante aliado constituyen una advertencia sobre la capacidad de respuesta de la organización, pero no representan el anuncio de una operación militar ni la confirmación de un ataque ruso inminente.

 
 

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