Daiana Nanzer regresó a San Francisco después de una nueva actuación internacional: integró el seleccionado argentino de Aerobic Dance que terminó sexto en el Campeonato Mundial de Gimnasia Aeróbica disputado en España.
El conjunto, integrado por ocho gimnastas, se ubicó séptimo durante la clasificación y consiguió un lugar en la final. En la definición mejoró su rendimiento y avanzó una posición para cerrar la competencia entre los seis mejores equipos del mundo.
Para Nanzer fue una experiencia especialmente significativa. Se trató de su cuarta final mundialista, después de haber llegado a esa instancia en competencias individuales y grupales durante distintas etapas de su carrera. Esta vez, además, el resultado marcó su regreso al alto rendimiento a los 37 años.
Volver a competir por elección
Durante los últimos años había concentrado gran parte de su actividad en la enseñanza, el entrenamiento y el juzgamiento. Sin embargo, decidió volver a competir como un desafío personal y desde un lugar diferente: con el objetivo de disfrutar el proceso y comprobar hasta dónde podía llegar.
La preparación del seleccionado tuvo una dificultad adicional porque sus integrantes viven en distintas provincias. El equipo coordinó entrenamientos entre Córdoba Capital, Mendoza, Misiones y San Francisco. La ciudad fue una de las bases de trabajo debido a que cuenta con el piso reglamentario utilizado para la disciplina.
Nanzer remarcó la importancia del descanso, la alimentación, la preparación física y el trabajo mental. Según explicó, volver a competir implicó ordenar cada uno de esos aspectos y sostener una disciplina cotidiana compatible con sus tareas como entrenadora.
Los próximos objetivos
La agenda continuará con un torneo Provincial en San Francisco. En noviembre viajará a Brasil para participar del Campeonato Panamericano junto con el equipo y con tres alumnas locales de categoría de desarrollo. En diciembre cerrará el año con el Campeonato Nacional en Córdoba Capital.
La participación argentina también incluyó una destacada actuación juvenil. Violeta Sarra, Alma Pastorizo y María Emilia Oldrino terminaron en el puesto 22 entre 50 tríos y fueron las mejores representantes de América en su categoría.
Después de otro Mundial y una nueva final, Nanzer señaló que la experiencia reafirmó una idea que intenta transmitir a sus alumnos: los objetivos pueden alcanzarse cuando existe una preparación sostenida, incluso si el camino exige volver a empezar o atravesar etapas difíciles.